Ahora y siempre, es necesario retirarse a sí mismo entre las montañas profundas y los valles escondidos para reintegrar la unión al origen de la vida.
Aspira y déjate elevar hasta el final del universo; expira y trae el cosmos de vuelta contigo. Después, aspira toda la fertilidad y la vitalidad de la tierra. Finalmente, une la respiración del cielo y la de la tierra con la tuya propia, llegando a ser la Respiración de la Vida misma.

Todos los principios del cielo y la tierra viven dentro de ti.
La vida misma es la verdad, y esto nunca cambiará.
Todo en el cielo y la tierra respira. La respiración es la cuerda que ata la creación. Cuando las incontables variaciones de la respiración universal pueden ser sentidas, las técnicas individuales del Arte de la Paz nacen.

Considera el flujo y reflujo de la marea. Cuando las olas rompen en la costa, ellas se encrestan y caen, creando un sonido. Tu respiración debe seguir el mismo patrón, absorbiendo el universo entero en tu vientre con cada inhalación.
Conoce que todos tenemos acceso a los cuatro tesoros: la energía del sol y la luna, la respiración del cielo, la respiración de la tierra y el flujo y reflujo de la marea.

Morihei Ueshiba

Esta entrada se publicó en AutoestimaFilosofíasMotivación y está etiquetada con autoconocimientochíjaponesmaestromotivaciónrespiraciónrespiración zenvidazen en 7 noviembre, 2013.

Un comentario en “Kí (Aliento vital)

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